Con frecuencia, la gente suele decir "a este se le salió la cadena...", en cierto tono despectivo, haciendo alusión al hecho de que "enloqueció" o hizo algo semejante de un loco. Yo creo que prefiero usarla de otra forma.
Esta expresión hace referencia ilustrativa sobre el fenómeno de la bicicleta cuando, andando en ella, de pronto se sale la cadena que tracciona sobre el piñón de la rueda trasera y el pedaleante queda moviendo sus patitas con cierto movimiento espástico, propias de realizar una fuerza extraordinaria sobre algo que ya no ofrece resistencia (la rueda). Algo así como cuando levantamos una caja que parece pesada y encaramos la cuestión con energía, respirando hondo y mentalizándose previamente, y al momento de convertir toda esa energía potencial en energía cinética descubrimos con desilusión que la caja es mucho mas liviana de lo que parecía y entonces la levantamos por el aire con una velocidad y desconcierto sorprendentes.
Creo que la expresión, de por si, es lo suficientemente gráfica como para seguir dando ejemplos.
Así es como prefiero usarla, como una analogía de esa energía totalmente cinética que por falta de sapiencia (o de algo semejante) debió ser bien encausada y canalizada pero que resulta en un hecho desafortunado, una fuerza incontrolable, y hasta posiblemente dañina, saliendo como un chorro de soda contra la cara de alguien.
Esta expresión hace referencia ilustrativa sobre el fenómeno de la bicicleta cuando, andando en ella, de pronto se sale la cadena que tracciona sobre el piñón de la rueda trasera y el pedaleante queda moviendo sus patitas con cierto movimiento espástico, propias de realizar una fuerza extraordinaria sobre algo que ya no ofrece resistencia (la rueda). Algo así como cuando levantamos una caja que parece pesada y encaramos la cuestión con energía, respirando hondo y mentalizándose previamente, y al momento de convertir toda esa energía potencial en energía cinética descubrimos con desilusión que la caja es mucho mas liviana de lo que parecía y entonces la levantamos por el aire con una velocidad y desconcierto sorprendentes.
Creo que la expresión, de por si, es lo suficientemente gráfica como para seguir dando ejemplos.
Así es como prefiero usarla, como una analogía de esa energía totalmente cinética que por falta de sapiencia (o de algo semejante) debió ser bien encausada y canalizada pero que resulta en un hecho desafortunado, una fuerza incontrolable, y hasta posiblemente dañina, saliendo como un chorro de soda contra la cara de alguien.
Y así es el comportamiento que a veces manifiesto verbalmente, cuando de pronto en una conversación con algún fulano de tal, por alguna extraña razón algo que me irrita mucho provoca una energía sumamente poderosa que no logro canalizar, encauzar u ordenar y que tiende a salir como un vómito furioso; y es entonces cuando ese vómito arrastra palabras, símbolos o gestos de mi cabeza que salen despavoridos sobre el fulano de tal que a poco puede o no saber cuánto me irrita lo que me acaba de decir, pero que debe al menos entender que lo que yo le contesté es un vómito violento que requiere una decodificación y tratamiento especiales.
Claro, pocas veces (muy, pero muy pocas veces) sucede que fulano de tal hace la decodificación pertinente y necesaria... a lo sumo, con buena voluntad, fulano de tal entiende que "se me salió la cadena".